Sin árbitro y sin cronómetro varios jóvenes pasan las tardes jugando en las canchas del parque Ortiz Wiot o de Churruca, en La Cícer. Practican lo que se denomina baloncesto callejero, más duro que el tradicional porque en él se permite más contacto físico entre los adversarios. «Este es el baloncesto en estado puro», asegura Orlando Canino, miembro de StreetFlavour, colectivo surgido hace nueve años para integrar a los seguidores de esta disciplina.
Ahora StreetFlavour se sitúa a la cabeza de las agrupaciones de baloncesto callejero a nivel nacional. Como ejemplo, su web (www.streetflavour.net) ha superado recientemente el millón de visitas. «Somos el grupo más activo, los que más nos movemos de toda España», sostiene Christian Almeida, el creador de esta iniciativa que colabora con la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a Capital Europea de la Cultura 2016.
Dentro de la agrupación hay diferentes tipos de jugadores, desde los que han sido formados e instruidos por un entrenador, a los que han aprendido por sí mismos y se han hecho jugadores en plena calle. Algunos de éstos han llegado incluso a estar federados y no es extraña la visita a su cancha junto a la playa de Las Canteras de baloncestistas profesionales, sobre todo cuando terminan la temporada. «Vienen a las canchas de La Cícer para mantenerse en forma, normalmente en verano que es cuando más actividad hay por aquí», comenta Christian, mientras calienta para echar una pachanga. De hecho, en La Cícer se llegan a juntar una tarde de verano medio centenar de jóvenes para practicar esta modalidad de baloncesto.
Según los aficionados, es en el baloncesto callejero donde los jugadores desarrollan verdaderamente su talento. No hay sistema de juego y no hay árbitro con lo cual no se abandona el terreno de juego por muchas faltas que se haga. «Se juega más duro», reconoce Orlando que lo ha sufrido en sus propias carnes.
Una de las vertientes que el conocido como streetball ha dado ha sido el freestyle. Algunos de los integrantes de este colectivo, que tienen entre 16 y 28 años, lo practican. Giran y ruedan la pelota por sus extremidades como si estuviera atraída por un potente imán. Estas habilidades las demuestran en talleres y cursos que imparten por toda la Isla. Acuden a centros educativos o al Centro de Menores La Montañeta. «Nos ven, se animan y vienen aquí a jugar. Es mejor que estén jugando al baloncesto que tirados en sus barrios», opina Orlando.
El clima del Archipiélago es, sin duda, una ventaja para la práctica de esta disciplina. «En la Península hay temporadas en las que no se puede jugar, aquí, en cambio, puedes jugar casi todo el año y con el incentivo de tener la playa al lado», concluye Orlando.
Internet ha sido la vía más importante para promocionar las actividades de StreetFlavour. En la página web (www.streetflavour.net) se cuelga a diario lo que se cuece en las calles de Gran Canaria, las características de los jugadores, los torneos o las exhibiciones de freestyle desde un punto de vista muy visual.